

Self-hosting con Docker Compose, Home Assistant y una red bien segmentada
Con el almacenamiento en el NAS y la virtualización resuelta con Proxmox, el resto de mi homelab vive en contenedores. Este post reúne cómo organizo el self-hosting del día a día.
Docker Compose como unidad de despliegue
Cada servicio (o grupo de servicios relacionados) vive en su propia carpeta con un docker-compose.yml
y un fichero .env con sus variables. Algunos ejemplos de lo que corro así:
- Un gestor multimedia con su indexador y descargador correspondientes.
- Un panel de monitorización con métricas de todos los contenedores y del propio host.
- Una herramienta de gestión de contraseñas auto-alojada.
Mantener cada stack aislado en su propia carpeta hace que actualizar, mover o incluso tirar un servicio
completo sea tan simple como docker compose down y borrar la carpeta.
Home Assistant como cerebro de la domótica
Home Assistant corre en su propio LXC dedicado y se encarga de toda la automatización del hogar: luces, sensores de presencia, enchufes inteligentes y algún que otro electrodoméstico. Lo que más valoro es que todo funciona en local: si se cae la conexión a internet, las luces se siguen encendiendo solas.
La red, la gran olvidada
Es fácil centrarse en el software y descuidar la red, pero un homelab con todos los dispositivos en la misma red plana es un riesgo innecesario. Yo separo el tráfico en varias VLANs:
- Una VLAN para la infraestructura “de confianza” (NAS, hipervisor, contenedores de gestión).
- Una VLAN para dispositivos IoT y domótica, sin acceso directo a la VLAN de confianza.
- Una VLAN de invitados, completamente aislada del resto.
Un firewall entre VLANs y una VPN para acceder desde fuera de casa cierran el círculo. No hace falta montar algo de nivel empresarial, pero sí merece la pena dedicarle un rato a pensar cómo se comunican (o no) los distintos segmentos de tu red doméstica.
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